Hoy el hombre compra más moda, pero con una premisa: ahorrar tiempo y dinero. Utiliza las redes e internet para estar mejor informado si cabe. Este es un cambio claro de tendencia, producido, sin lugar a duda, por la crisis que hemos vivido durante casi una década acrecentado y agudizado por el coronavirus y que la invasión de Ucrania por parte de Rusia ha profundizado. Dicha crisis ha dejado tras de sí un nuevo modelo de consumo. Es menos impulsivo y más racional. Se nota no solo en la moda, se ha trasladado a todos los ámbitos de consumo, incluido la alimentación. En los viajes también se nota mucho. Antes se hacía la compra una vez al mes, ahora se va al súper uno o dos días a la semana.

El ordenador es un gran escaparate global, y las redes sociales cada día más influyentes. Nadie sale de compras sin haber comprobado y mirado modelos y precios en diferentes tiendas online para terminar, sobre todo el hombre, más reticente a la compra online, comprando en la tienda física. Al hombre le cuesta aún mucho darle al clic para comprar. Pero saliendo de casa con la idea clara sobre el modelo, color, características y prestaciones de la prenda que quiere. El teletrabajo, que parece que ha venido para quedarse, aunque poco a poco recuperaremos la normalidad, por el bien de todas las cadenas de la economía, ha hecho que los hábitos de consumo de los hombres hayan cambiado. La vuelta casi en la totalidad de la jornada laboral en la oficina o centro de trabajo ha hecho que, afortunadamente, el hombre vuelva a las tiendas y comprar moda y tendencias, aunque hay prendas que han perdido mucho protagonismo, concretamente el traje.

El modelo fast fashion, también llegado a la moda de hombre, ha impulsado las ventas entre los hombres. Las renovaciones continúas de colecciones, a diferencia de antes donde sólo había dos, revitaliza la visita a la tienda del mismo cliente. Hemos pasado de las clásicas colecciones de otoño/invierno y primavera/verano, a renovar las colecciones una vez al mes y en algunas ocasiones, colecciones capsulas cada quince días. En el último post hablábamos como había cambiado el cambio climático la manera de gestionar los negocios de moda.

Sube considerablemente la venta de prendas sport y casual. Es la prenda exterior más vista y lo primero que se ve cuando vas a algún lugar. Al cruzarte con alguien, el primer impacto visual es fundamental. Esos primeros diez segundos son decisivos para nuestra propia marca personal. Eso hace que se cuide cada día más la imagen del hombre elegante. Y la elegancia ha pasado de ser solo vista por americana y traje por otro tipo de prendas más funcionales y cómodas. No ir de traje no significa que no podamos ser elegantes. Hemos explicado que una buena americana y pantalón algodón es buena alternativa.

El comercio electrónico batió records el año pasado en España y este no parece que vaya a cambiar, aunque hay datos que empiezan a decir que la venta online ya no crece como antes. La subida de gastos, sobre todo de transporte, está haciendo que las marcas endurezcan las condiciones de devolución y el cliente está volviendo a la tienda física. El hombre está perdiendo respeto a las nuevas tecnologías y practica más usualmente el acto conocido como showrooming, es decir, visitar la tienda física, probar, tocar y terminar comprando en la web, o viceversa.

Ahora el precio se ha convertido casi en una obsesión, y cada día se acentúa más, sobre todo arrastrado por las grandes marcas de distribución textil que han revolucionado el mercado con bajos precios haciendo confundir al cliente. El cliente ha pasado de valorar la calidad de la prenda, la confección, el tejido, el diseño….y valorar que una buena prenda, y además, fabricada en España tiene un coste, a solo querer comprar producto barato donde todas estas virtudes, por motivos obvios y que no merecen la pena explicar, no pueden tener. En todas las calles comerciales, centros comerciales y núcleos urbanos de atracción turística se ha implantado las mismas marcas, haciendo desaparecer muchas enseñas locales que generan riqueza y puestos de trabajo en España.

En internet busca los mejores precios y ofertas, productos con rebaja durante todo el año, y en las tiendas físicas está pasando exactamente igual haciendo difícil la supervivencia.

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