La lista de agradecimientos sería interminable. Como han pasado 35 años, algunos nombres ni me acuerdo, pero estoy agradecido a todos y cada uno de ellos. Cuando título estas memorias “…sin ti no hubiera sido posible” me refiero a todos ellos. Y también a todas las trabajadoras que han recorrido este camino conmigo. Mas adelante me extenderé en agradecimientos a lo largo de los capítulos y por épocas y etapas. Pero por encima de todos, hay un nombre: Juan de la Mata.

Juan de la Mata, otro que Dios tenga en su gloria y D.E.P. era un íntimo amigo de mi padre dedicado a la construcción y que en aquellos años la vida profesional le iba de maravilla. Y la personal también, por supuesto. RODIER te facilitaba la apertura de la franquicia, pero no ponía un duro, en aquella época pesetas. Te facilitaba el proyecto elaborado por su arquitecto, pero la ejecución de la obra corría a tu cargo. Aquella ejecución costaba en la época 5 millones de pesetas, 30.000 € hoy. Mis padres no tenían ninguna posibilidad de ayudarme económicamente, los sobres de mi madre en los armarios de la cocina solo daban para los gastos ordinarios de la casa.

Juán de la Mata hizo la obra, me posibilitó la apertura y me dijo que le pagara cuando pudiera. Él fue el primero de la lista “…sin ti no hubiera sido posible”. Y, a la vez, el más importante. Sin su inestimable ayuda no hubiera podido arrancar y llegar a estos 35 años que con tanta alegría y pasión estamos celebrando. Como 35 años son muchos y ya tengo bastantes yo también, muchos de los agradecimientos son a personas que hoy no están entre nosotros, pero si en mi memoria y corazón.

Y también a aquella novia que prefirió abandonar nuestra relación en manos de otro hombre y que me cambió la vida, esta vez para bien. De su nombre me acuerdo, pero no la daré un solo renglón de gloria. Ella se lo perdió, y estoy seguro, no tengo la constancia, pero me lo imagino, que se arrepintió. A mí en cambio me hizo muy feliz.

 

Comparte éste artículo con tus amigos
×