España seguía avanzando, estamos en el año 1992, se celebra la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona. Los avances en estructuras, modernización y desarrollo cambiaron el panorama económico del país. Nuestra presencia y visión en el mundo dio un giro de 180°. Estos dos acontecimientos nos pusieron en el mapa. Habitantes del planeta que no sabían en aquel momento situar a España en el mapa, conocieron donde estábamos y nuestros progresos.

A nivel de marca Paco Cecilio seguía dando sus pasos y afianzando día a día su primera tienda. La aceptación de los clientes era cada día mayor, gustaban las colecciones y fidelizábamos cada día más clientes. Empezábamos a sembrar e implantar una de las bases de nuestro éxito futuro y que durante estos 35 años nos ha dado un valor diferencial, la atención personalizada a nuestros clientes.

Siempre hemos querido ser que nuestro modelo de negocio no estuviera enfocado al producto, sino al cliente. Sin olvidarnos, por supuesto, de las prendas y su calidad, nuestra seña de identidad siempre ha sido una magnífica, seria y profesional atención personalizada al cliente. Empezaban a implantarse las grandes cadenas de moda dónde, pasamos de la noche a la mañana, a no ser atendidos.

Cuando entrabas en una de estas tiendas nadie se dirigía a ti, nadie te daba los buenos días. Ibas a la estantería, buscabas tu prenda y, si tenías suerte y la encontrabas, pasabas al probador y después por caja a pagar. Todo muy frío. Como sigue siendo hoy en día. Sin embargo, nosotros seguíamos teniendo y tenemos hoy en día, una atención personalizada para cada cliente. Porque no hay dos clientes iguales.

Este atributo o valor diferencial ha sido nuestro guion durante estos 35 años. Hemos hecho marca a la vez que crecíamos en diferenciarnos de la competencia. Siempre hemos puesto al cliente en el centro de nuestras decisiones y hemos recorrido el camino junto a ellos.

 

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