El cambio de ubicación y renovación de contrato en Parque Corredor llevaba la condición indispensable de abrir una tienda en ParqueAstur. Era el peaje que la propiedad nos hacía pagar.

Muchos pequeños comerciantes hicimos el mismo camino con suertes dispares. A casi nadie le salió bien la aventura, es más, hubo estrepitosos fracasos. La idiosincracia de los asturianos no tiene nada que ver con los madrileños. Se vive a otro ritmo. No digo ni mejor ni peor, digo a otro ritmo.

Así que, no quedó más remedio que resetear el cerebro y emprender el primer viaje al Principado de Asturias. Y digo bien primer viaje. Profesionalmente, era la primera vez que íbamos a abrir una tienda fuera de la Comunidad de Madrid. Y personalmente, nunca había estado en Asturias. Y ambos hechos fueron muy satisfactorios.

Mi estancia en Asturias se prolongó durante 15 años. Lo que iba a ser una experiencia llena de incertidumbres se convirtió en un proyecto apasionante. Asturias y los asturianos conquistaron mi corazón. Es una región donde sus habitantes son amables, cariñosos, atentos, te hacen sentir como en casa a pesar de estar lejos de ella. Y, sobre todo, dos aspectos: gastronomía y cultura.

En España es difícil, por no decir casi imposible, encontrar un sitio o lugar donde comer mal. Pues en Asturias todo se queda pequeño. Hay grandes templos gastronómicos, pero en contraste con otras regiones, cuanto más cutre es el chigre, mejor de come. La gente de allí me descubrió auténticos paraísos gastronómicos escondidos por aldeas y poblaciones recónditas donde comer era un placer.

Tuve la ocasión de conocer un taxista, Juanjo, que me enseñaba restaurantes donde comían taxistas y camioneros donde degustar el paladar we un gusto. De Juanjo guardo un gran recuerdo después de muchos años.

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