En aquella época tenía un amigo cuya novia trabajaba en un showroom de una marca de moda alemana que aún sigue hoy en día en actualidad. Se llama Roy Robson. Vendían a tiendas multimarca y las colecciones, como marca germana tenía muy poco que envidiar a Hugo Boss. Me entreviste con el delegado en España y quedé cautivado de la grandeza de la marca. Calidad premium y confección de la más alta en el mercado. Todo tejidos naturales, principalmente lanas, algodones y linos, y patrones que sentaban realmente bien. 

Era una época muy diferente a la actual respecto a patrones y hechuras. Los alemanes suelen ser muy corpulentos y sus prendas eran, y son, muy anchas de hechuras. Nada que ver con los patrones Slim Fit que se llevan actualmente. 

Encontrado el modelo de negocio, el proveedor ideal, solo quedaba buscar la ubicación de mi nueva tienda. Al tener un videoclub, como decía en capítulos anteriores, en el Zoco de Las Rozas, aquella zona era muy atractiva para mí. Existían en aquella época pequeños centros comerciales muy distintos a los mega centros actuales. Eran los Zocos y estaban en localidades como Pozuelo, Majadahonda y Las Rozas. 

Se estaba construyendo en aquel momento en la urbanización Las Lomas de Boadilla del Monte la Ciudad Comercial Las Lomas. Boadilla del Monte es una localidad de la zona noroeste de Madrid con una alta renta per cápita, gran poder adquisitivo y urbanizaciones de lujo. El centro comercial lo promovía el empresario dueño de los supermercados Alfaro. Empresario que se hizo famoso, desgraciadamente para él, no por la promoción del centro comercial sino por su detención en la iglesia en el momento que se casaba su hija. 

El centro comercial contaría con el supermercado Alfaro, salas de cine, restaurantes y tiendas de todo tipo. Entiéndase, moda, calzado, joyerías, etc. Se inauguró en mayo de 1989 con una altísima aceptación por todos los residentes de la zona. Los dos primeros años la tienda multimarca, y denominada en un principio Paco J. Cecilio, funcionó muy bien. 

Durante esos dos años vendía la colección de Roy Robson, pero también para no tener un solo proveedor, empecé a vender otra marca muy famosa en la época, hoy ya no existe, y que fue clave para mi futuro y expansión. En el próximo capítulo os cuento que marca era y como me cambió la vida aquella decisión.

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