JAVIER ALGARRA.- PERIODISTA.-

twitter.com/JavierAlgarra5

Este gobierno parece empeñado en hundir a España. Y sus ministros, da la impresión de que compiten para ver cuál de ellos es capaz de perjudicar más a nuestros sectores económicos.

Alberto Garzón, titular de Comercio, empezó arremetiendo contra el turismo y la hostelería, que constituyen la primera industria del país, para asegurar que eran sectores de escaso valor añadido. Siguió con la ganadería, sentenciando que no hay que comer carne y que las vacas contaminan mucho. Perjudicó a la industria jamonera y olivarera, impulsando un sistema de etiquetado alimentario, Nutriscore, que trataba de demostrar que el jamón ibérico o el aceite de oliva son más perjudiciales para la salud que un refresco azucarado o el ketchup industrial. Después decidió quitarles los dónuts a los niños y prohibir la publicidad de dulces, galletas, refrescos y helados dirigida al público infantil, lo que provocó un terremoto en el sector alimentario. Luego trató de imponernos una dieta de la que desaparece el jamón serrano, los embutidos ibéricos, la paella, el cocido, el marisco o los asados, para recomendarnos que nos alimentemos a base de guacamole con palitos de zanahoria, queso feta y chips de kale, que es un tipo de col rizada. Los empresarios del sector agroalimentario están horrorizados.

La ministra de Asuntos Sociales, Ione Belarra, tiene en jaque al sector inmobiliario con su Ley de Vivienda, que limita el precio de los alquileres, lo que retrae a muchos propietarios en su voluntad de arrendar sus pisos.

El titular de la Seguridad Social, José Luis Escrivá, pretende subir las cotizaciones laborales a empresas y trabajadores, lo que penalizará la creación de empleo. Y eso, cuando el 70 % de las subidas de impuestos que prepara Pedro Sánchez para 2021 recaerá sobre las empresas.

Y para completar la operación de acoso y derribo de nuestra economía, la ministra para la Transición Ecológica quiere ahora que la ropa sea más cara.

Teresa Ribera, después de penalizar al sector de la automoción con los nuevos impuestos ligados a la emisión de CO2, ahora perjudica a la empresa textil, a la que pretende obligar a pagar por el reciclaje de los retales excedentes, algo que, sin duda, encarecerá el producto final a los clientes que se acerquen a un comercio para comprar ropa.

Los empresarios del sector textil sufrieron terriblemente a causa del cierre de tiendas al que se vieron obligados a causa de la pandemia. Ahora, a pesar de que han conseguido sumar dos meses consecutivos con las ventas en positivo, siguen arrastrando una caída del 16 % respecto al año anterior. Por si las cosas no fueran lo suficientemente difíciles, llega Teresa Ribera con intención de ponerles más palos en las ruedas.

Cualquiera podría pensar que los miembros del gobierno, cuando llegan cada martes al consejo de ministros, hacen una porra y se preguntan entre ellos: “Tú, esta semana ¿cuántos sectores has hundido?”. Y lo malo es que, aunque todos ellos hacen méritos y se empeñan, todavía no sabemos cuál es el ganador del concurso.

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