EL MUNDO POSTPANDEMIA

ALVARO LODARES

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Si el mundo en el que actualmente vivimos con la pandemia de la COVID-19 me preocupa, lo hace aún más si cabe el mundo postpandemia ¿Qué nos vamos a encontrar cuando superemos (lo superaremos) este virus que ha dejado y deja tantas pérdidas humanas por el camino?

Miremos donde miremos vemos incompetencia por todas partes. Y no solo (aunque también) en nuestro país. En España somos muy dados a fustigarnos y pensar que siempre somos los peores en todo. Sin duda que la labor de diferentes gobiernos en España (central, autonómicos y municipales) ha dejado mucho que desear, pero si miramos por ahí fuera, tampoco hay muchos países que puedan presumir de una gestión impecable en lo que a esta pandemia se refiere. Vemos a grandes potencias como es el caso por ejemplo de EEUU con un Presidente que sigue sin respetar las normas de convivencia y que se ha podido saber mediante grabaciones que restó importancia al virus. Además de ser un peligro para las libertades y para la democracia en el país de la libertad, Trump ha tirado a la basura todo lo que significa EEUU. El País que hoy preside Trump es un país que no se entendería sin la existencia de los inmigrantes. Inmigrantes a los que tanto ataca el Presidente de EEUU. Un presidente que ha roto los lazos con todos los históricos aliados de los EEUU.

Otro ejemplo muy doloroso para los que como es mi caso en alguna ocasión fuimos anglófilos, es el Reino Unido. Aquel país, se ha convertido ya hace bastantes años en una sucursal del populismo con un Presidente a la cabeza que también negaba hasta hace nada la importancia del virus y decía no a usar mascarillas. Solo le dio una cierta importancia a La COVID-19 cuando él mismo se contagió y estuvo a nada de marcharse al otro barrio.

El país que casi siempre es mencionado como “el país del futuro”, parece que lo seguirá siendo (nótese la ironía). Brasil. Otro país presidido por alguien que es enemigo claro de la libertad, negacionista del virus y que como en el caso de los gobernantes en el Reino Unido solo le dio algo de importancia al virus cuando su familia y él se contagiaron.

Tenemos otros peligrosos ejemplos políticos durante esta pandemia. Ya eran peligrosos antes, pero con la pandemia el peligro ha aumentado. Tenemos el caso de Hungría con Orbán a la cabeza. Un personaje totalitario con todas las letras, Polonia, la Rusia de Putin, la Venezuela de Maduro… me preocupa mucho por tanto que mundo vamos a tener tras la pandemia. Estamos viendo de un tiempo a esta parte como están surgiendo en diferentes democracias liberales personajes que apuestan claramente por una ruptura y llevarnos a una democracia iliberal, cuando no a una dictadura con todas las letras.  Es algo que debiéramos impedir. Y me da lo mismo que los personajes totalitarios en cuestión se sitúen a la izquierda o a la derecha. El eje ya no es izquierda/derecha. Es libertad y democracia o tiranía.

En el caso de España donde como he dicho la gestión de la COVID-19 es manifiestamente mejorable por todos lados, también escucho mensajes que me inquietan. Escucho por parte de algunos un discurso centralista que en mi opinión no es acertado. Como la gestión del virus no ha sido buena, según algunos eso demostraría que la sanidad o incluso la educación deberían ser devueltas al Estado. Es un discurso peligroso que no comparto. Hay Estados federales que han demostrado que incluso en esta etapa de crisis, la descentralización propia del Federalismo, funciona. Lo que tiene que existir es competencia de las autoridades. Tenemos en el caso de España un partido en el gobierno situado en un extremo y un partido en la oposición situado en el otro extremo. Desgraciadamente la política en España ha dejado de estar en la centralidad, para situarse en los extremos. La culpa es de los partidos con vocación de gobierno (PP, PSOE y Ciudadanos por omisión) que en vez de buscar pactos de Estado entre ellos, han preferido pactar con sus respectivos extremos. Inmenso error. A los extremos jamás hay que legitimarlos. Espero que los resultados electorales que se han dado en los últimos tiempos en Galicia y Euskadi, sean  cada vez con más claridad los que se den en un futuro a nivel nacional y los extremos queden muy debiltados.

Por tanto vemos a lo largo de esta pandemia movimientos inquietantes hacia el intervencionismo, el proteccionismo, el autoritarismo… movimientos que la historia una y otra vez nos ha demostrado que no llevan a ningún lado bueno. Espero que el mundo en general y desde luego nuestro país esté en situación de no recorrer este camino y los que lo han recorrido o están ello, que puedan dar marcha atrás pronto por el bien de nuestras democracias liberales. Un sistema que vale la pena seguir defendiendo.

Álvaro Lodares (Economista).

 

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