FERNANDO FANEGO

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LA TOGA COMO PRENDA DE VESTIR. ORIGEN Y TRADICIÓN

La Toga (traje principal y de ceremonia, que usan los magistrados, fiscales, letrados y procuradores) es una prenda de vestir exterior, semicircular, voluminosa y elegante. Se tiene constancia del comienzo de su uso en la antigua Roma republicana entre cónsules y senadores, aunque por aquellos tiempos, los ropajes eran aún blancos de apariencia y materiales distintos según quien la vistiera como símbolo de rango entre los ciudadanos.

En la Edad Media la justicia se ejercía en nombre del Rey, y por ello se quería evocar un ambiente de majestuosidad y respeto mediante una puesta en escena con rigurosos protocolos lingüísticos y exagerados atuendos.

El origen del uso obligatorio de la toga en España se sitúa en el reinado de Felipe II (15561598). Por una orden real, se uniformó a la administración del Estado (alcaldes, oidores, magistrados, fiscales y, por supuesto, los letrados) , imponiendo el color negro para los trajes de ceremonia incluida la administración de Justicia.

¿Por qué el color negro en togas y birretes? Lo sobrio de una toga negra en jueces, fiscales y abogados no es fruto de la casualidad, sino de un motivo histórico que supuso un cambio en el serio atuendo de la Justicia: la muerte la Reina María II de Inglaterra el 28 de diciembre de 1694.

En el libro «Ilustración y derecho: los fiscales del Consejo de Castilla en el siglo XVIII», su autor explica como la toga ya era un requisito indispensable traje oficial del fiscal del Consejo de Castilla, que era «procurador del rey y promotor de su justicia».

Durante esta época, el abogado vestía una capa larga con una capilla en la espalda llamada capa de letrado. Se llegó incluso a utilizar para tan distinguida encomienda y noble profesión, la garnacha y el traje de golilla -muy parecido al que visten los alguaciles en las corridas de toros, que les hacía distinguir su posición en el estrado respecto al Magistrado o Juez, así como, a la clase social del momento en ceremonias públicas y reales.

En 1814, este traje se institucionalizó bajo la normativa del nuevo Tribunal Supremo de España, que lo incluyó en su legislación, y al igual que el uso del birrete en los juicios (un gorro con borla y forma de hexágono). El hecho de actuar con la cabeza cubierta ante un tribunal no era un capricho sino una necesidad de reconocimiento profesional; se consideraba un honor el uso de tan curioso complemento.

Y así se mantuvo el uso de dicho atuendo hasta 1835, año en que Isabel II ordenó que se dejara de vestir el traje de golilla.

Con la ley de organización del poder judicial de 1870, antecedente de la vigente Ley Orgánica del Poder Judicial de 1985, ya estableció la obligación del uso de la toga para abogados, con un aspecto casi idéntico al actual. (Artículo 187.1 de la Ley Orgánica del Poder Judicial exige su uso «En audiencia pública, reuniones del Tribunal y actos solemnes judiciales).

De ahí hasta nuestros días, la tradición del negro en dichas prendas como consecuencia de un luto histórico que arraigó entre jueces y fiscales que asumieron este color como símbolo del respeto y sobriedad que la Justicia exige. El uso de la toga supone, pues, tanto una obligación legal como el mantenimiento de una tradición o moda solemne de origen netamente real.

Desde los diferentes Colegios de Abogados de nuestro país, se vienen poniendo a disposición de tan insigne e ilustre profesión, el uso de tan curiosa prenda de vestir.

Actualmente y a raíz del Estado de Alarma por la terrible pandemia que vivimos, el Ministerio de Justicia y el Consejo General del Poder Judicial, han prohibido el uso de la toga en nuestros Juzgados y Tribunales.

Así pues, ahora más que nunca resalta de una forma más notoria el traje de vestir que usemos para la celebración de los juicios, y que ni decir tiene, que gracias a importantes diseñadores de moda masculina como Paco Cecilio, se preocupan de una forma clara, sencilla y, sobre todo, elegante de vestirnos para tan solmenes momentos en la defensa del legítimo interés de nuestros clientes a los que tanto nos debemos.

la toga como prenda de vestir

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